Page 38 - El Príncipe
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Capítulo
De las distintas clases de milicias y de los soldados
mercenarios
Después de haber discurrido detalladamente sobre la naturaleza de los
principados de los cuales me había propuesto tratar, y de haber señalado en
parte las causas de su prosperidad o ruina y los medios con que muchos
quisieron adquirirlos y conservarlos, réstame ahora hablar de las formas de
ataque y defensa que pueden ser necesarias en cada uno de los Estados a
que me he referido.
Ya he explicado antes cómo es preciso que un príncipe eche los cimientos
de su poder, porque, de lo contrario, fracasaría inevitablemente. Y los
cimientos indispensables a todos los Estados, nuevos, antiguos o mixtos,
son las buenas leyes y las buenas tropas; y come aquéllas nada pueden
donde faltan éstas, y come allí donde hay buenas tropas por fuerza ha de
haber buenas leyes, pasaré por alto las leyes y hablaré de las tropas.
Digo, pues, que las tropas con que un príncipe defiende sus Estados son
propias, mercenarias, auxiliares o mixtas. Las mercenarias y auxiliares son
inútiles y peligrosas; y el príncipe cuyo gobierno descanse en soldados
mercenarios no estará nunca seguro ni tranquilo, porque están desunidos,
porque son ambiciosos, desleales, valientes entre los amigos, pero cobardes
cuando se encuentran frente a los enemigos; porque no tienen disciplina,
como tienen temor de Dios ni buena fe con los hombres; de modo que no se
difiere la ruina sino mientras se difiere la ruptura; y ya durante la paz
despojan a su príncipe tanto como los enemigos durante la guerra, pues no
tienen otro amor ni otro motivo que los lleve a la batalla que la paga del
príncipe, la cual, por otra parte, no es suficiente para que deseen morir por
él. Quieren ser sus soldados mientras el príncipe no hace la guerra; pero en
cuanto la guerra sobreviene, o huyen o piden la baja. Poco me costaría
probar esto, pues la ruina actual de Italia no ha sido causada sino por la
confianza depositada durante muchos años en las tropas mercenarias, que

