Page 54 - Alonso, un conquistador de diez años
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Para cambiar de tema, le pregunté:                           nosotros,  ya  de  vuelta  en  nuestro  rincón,  nos
              -¿Con quién estaría peleando el Villano en                   hacíamos  los  dormidos. Los  gritos  del Villano
           Sevilla  ...  ?  ¿Lo mataría?  Con  esa cara, no  sería         retumbaron por toda la habitación. Varios hom­
           raro que fuera un asesino. ¿�é estará haciendo                  bres de la tripulación despertaron, pero nosotros
           aquí?                                                           dormíamos como ángeles en medio del alboroto.
              -No lo sé, pero me imagino que nada bueno.                      Durante los días siguientes, el recuerdo de esa
           Solo el verle la cara me da miedo. A veces pienso               noche nos hizo reír a carcajadas y también nos
           que nos vio y que sabe que nosotros lo vimos, y                 ayudó  a soportar  el  duro trabajo  que nos tocó
           nos trata mal para que no digamos nada a nadie.                 desempeñar.

           Yo creo que en el barco nadie se imagina siquiera                  La monotonía del  viaje se vio interrumpida
           lo malo que es  ...                                             por una terrible tormenta. Ese día habíamos de­
              -Pienso igual. ¿Sabes?  Tengo una idea para                  cidido probar ese objeto de género que me había
           molestarlo -le propuse-. ¿Te has fijado en la                   llamado la atención. Nos explicaron que era una
           cantidad de cucarachas que hay aquí? ¿Por qué                   "hamaca", y que servía para dormir. Un marine­
           no las cazamos y  ...  ?  -terminé mi proposición               ro  bajo  y gordo, muy simpático con su cara de
           en secreto.                                                     manzana, nos contó que se la habían copiado a
              Esa noche, provistos de una  buena cantidad                  los indios. Era muy útil en los barcos, porque se
           de  esos  repulsivos  bichos,  esperamos  a  que  el            ahorraba  espacio  y  permitía  dormir  sin  tener
           Villano se durmiera. Cuando oímos sus sonoros                   contacto con el suelo siempre tan duro y por lo

           ronquidos -siempre sobresalían entre los de los                general bastante sucio. ¡Y, sobre todo, sin las mo­
           demás-, nos acercamos sigilosamente  y se los                  lestas visitas nocturnas de ratones y cucarachas!
           dejamos caer sobre la cara. Justo en ese momen­                   Con Pelayo aprovechamos el momento en que
           to él abrió la boca, y varias cucarachas se intro­             se iniciaba la tormenta para probar este invento
           dujeron decididas dentro de ella. Un "cruaatch"                de los indios. Toda la tripulación se encontraba
           nos avisó que habían sido masticadas mientras                  en cubierta, mirando el cielo gris y amenazante.




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