Page 55 - Alonso, un conquistador de diez años
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Para cambiar de tema, le pregunté:   nosotros,  ya  de  vuelta  en  nuestro  rincón,  nos
 -¿Con quién estaría peleando el Villano en  hacíamos  los  dormidos. Los  gritos  del Villano
 Sevilla  ...  ?  ¿Lo mataría?  Con  esa cara, no  sería   retumbaron por toda la habitación. Varios hom­
 raro que fuera un asesino. ¿�é estará haciendo   bres de la tripulación despertaron, pero nosotros
 aquí?   dormíamos como ángeles en medio del alboroto.
 -No lo sé, pero me imagino que nada bueno.  Durante los días siguientes, el recuerdo de esa
 Solo el verle la cara me da miedo. A veces pienso   noche nos hizo reír a carcajadas y también nos
 que nos vio y que sabe que nosotros lo vimos, y   ayudó  a soportar  el  duro trabajo  que nos tocó
 nos trata mal para que no digamos nada a nadie.   desempeñar.

 Yo creo que en el barco nadie se imagina siquiera   La monotonía del  viaje se vio interrumpida
 lo malo que es  ...   por una terrible tormenta. Ese día habíamos de­
 -Pienso igual. ¿Sabes?  Tengo una idea para  cidido probar ese objeto de género que me había
 molestarlo -le propuse-. ¿Te has fijado en la   llamado la atención. Nos explicaron que era una
 cantidad de cucarachas que hay aquí? ¿Por qué   "hamaca", y que servía para dormir. Un marine­
 no las cazamos y  ...  ?  -terminé mi proposición   ro  bajo  y gordo, muy simpático con su cara de
 en secreto.   manzana, nos contó que se la habían copiado a
 Esa noche, provistos de una  buena cantidad   los indios. Era muy útil en los barcos, porque se
 de  esos  repulsivos  bichos,  esperamos  a  que  el   ahorraba  espacio  y  permitía  dormir  sin  tener
 Villano se durmiera. Cuando oímos sus sonoros   contacto con el suelo siempre tan duro y por lo

 ronquidos -siempre sobresalían entre los de los   general bastante sucio. ¡Y, sobre todo, sin las mo­
 demás-, nos acercamos sigilosamente  y se los   lestas visitas nocturnas de ratones y cucarachas!
 dejamos caer sobre la cara. Justo en ese momen­  Con Pelayo aprovechamos el momento en que
 to él abrió la boca, y varias cucarachas se intro­  se iniciaba la tormenta para probar este invento
 dujeron decididas dentro de ella. Un "cruaatch"   de los indios. Toda la tripulación se encontraba
 nos avisó que habían sido masticadas mientras   en cubierta, mirando el cielo gris y amenazante.




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