Page 51 - Alonso, un conquistador de diez años
P. 51

vimos a la tarea. Estábamos algo  temerosos de   6
 que el escándalo atrajera a  Villena, pero  felices   ¿QUIÉN SERÁ EL VILLANO?
 por el buen rato que habíamos pasado.
 Villena, que para nosotros pasó a ser solo el
 Villano, nada supo de nuestra aventura, pero nos
 tuvo el resto del día trabajando.



       AL ATARDECER  DIVISAMOS  las luces de Sanlú­
       car. ¡Por fin llegábamos al mar!
          Mi emoción fue doble: por primera vez esta­
       ba frente al océano  y también vi a Covadonga,
       que embarcó junto a sus padres. Me impresionó.
       ¡Nunca había visto a una niña tan linda! Su piel
       era blanca y contrastaba con su negro pelo, que
       con la brisa marina bailaba sobre sus hombros.
       Sus ojos color aceituna parecían chispear.
          Con una sonrisa, me  miró. Enrojecí, y sentí

       que la cara me ardía. Pelayo, al verme, se burló
       de mí. No le hice caso y, dando unos pasos, me
       acerqué a ella y le pregunté:
          -¿Vas a las Indias?
          No había terminado de hablar, cuando me di
       cuenta de lo estúpido de mi pregunta. ¡A dónde
       diablos iba a ir, si no era a las Indias! Y sentí que
       nuevamente enrojecía. Sin escuchar la respuesta
       de la niña, cogí sus bultos y la ayudé a llevarlos


 50                                                     51
   46   47   48   49   50   51   52   53   54   55   56