Page 59 - Alonso, un conquistador de diez años
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-¡Socorro!  ¡Es Alonso! ¡La ola se lo lleva!   7
 -¡�e alguien coja a ese chico!  -exclamó   TORMENTA EN ALTA MAR
 la fuerte  voz de uno de los marineros-. ¡Dios
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 mio ... ya no  1  o veo.
 Me pareció que transcurría un siglo antes de
 que unos fuertes brazos me sujetaran  y con un
 gran tirón me empujaran hacia atrás. Entonces
 oí la voz del capitán que ordenaba:   ABAJO LA TORMENTA se sen tía aún peor. El vien­
 -¡Chicos, esto  es demasiado  peligroso para   to estremecía todo y la madera crujía con un chi­
 ustedes!  Ahora necesitamos hombres fuertes  y   rrido insoportable. La mercadería -cortadas las
 experimentados sobre la cubierta. ¡Vayan a la bo­  amarras con la violencia del movimiento- bai­
 dega y preocúpense de la carga.   laba de un lado a otro. ¡Incluso las ratas habían
       desaparecido!  Los colonos,  en un  rincón  de la
       bodega  y abrazados unos a otros, pedían a Dios

       que se produjera la calma. Solo el pequeño gordi­
       flón gritaba de alegría por el constante balanceo.
          "�ien  se  hace  a  la  1nar,  aprende  a  rezar",
       nos habían dicho. Era verdad. En esos momen­
       tos hasta el más rudo  de los  marineros  rogaba
       a Dios que nos salvara ... , incluso el Villano co­
       reaba con algunos  compañeros unos tembloro­
       sos avemarías.
          De pronto, sentí que todo me daba vueltas y,

       sin poder evitarlo, vomité lo poco que había co­
       mido. Cuando miré a Pelayo, por la palidez de su
       cara, adiviné que le pasaba lo mismo.


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