Page 73 - Alonso, un conquistador de diez años
P. 73

nadie lo que saben.   10
 Prometimos  sin  vacilar.  Realmente  tenía­  EL  NUEVO  MUNDO
 mos miedo.
 Esa misma tarde, escuchamos el  alboroto de
 una trifulca en cubierta. No nos atrevimos a su­
 bir porque el capitán nos había advertido que no
 lo hiciéramos, pero inmediatamente supimos de
 qué se trataba. Villena y Alejo no bajaron a dor­  PASABAN  LOS  DÍAS y el mar se mantenía en cal­
 mir esa noche. El capitán había ganado y por fin   ma. Los más optimistas empezaban a desesperar­
 estaban presos.   se y los más incrédulos, a dirigir sus oraciones y
 Apenas amaneció fuimos a ver al capitán. Nos   súplicas al Creador.
 contó cómo habían sorprendido al par de bribo­  De pronto, ¡por fin!, se sintió soplar una leve

 nes en el momento en que se apoderaban de los   brisa. Mientras los pasajeros del barco aplaudían
 valiosos planos. Acto seguido, agradeció nuestra   contentísimos,  con  gran  alegría,  di  un  fuerte
 ayuda y nos sentimos muy orgullosos. A modo   abrazo a Covadonga y comenzamos a bailar, con
 de  recompensa, nos dio  una  moneda  de  oro  a   cierta torpeza de mi parte, lo cual provocó una
 cada uno. Era  nuestra  primera  moneda  y  una   carcajada general.
 verdadera fortuna para nosotros. Sentimos que   La  brisa  no  tardó  en  transformarse  en  un
 ya éramos propietarios de un tesoro.   fuerte viento. El barco parecía volar. Estas con­
       diciones se mantuvieron durante los siguientes
       tres días. Era maravilloso comprobar cómo avan­
       zaba la nave, con sus velas desplegadas, a toda ve­

       locidad. El capitán iba y venía de su camarote al
       timón, mirando a cada momento un aparato lla­
       mado brújula. Este le permitía mantener el rum­
       bo y conocer la posición para no errar el camino:


 72                                                     73
   68   69   70   71   72   73   74   75   76   77   78