Page 69 - Alonso, un conquistador de diez años
P. 69
hombres, permitió aumentar la ración de vino, 9
lo único que por entonces abundaba y que era UNA CONVERSACIÓN SINIESTRA
capaz de calmar los ánimos.
En esos días, lo que antes para nosotros había
sido una diversión, se transformó en una obliga
ción que nos hizo famosos. En efecto, ante la es
casez de provisiones, los ratones se convirtieron
en un platillo muy cotizado, ya que pese a ser tan LA CALMA CONTINUABA.
repugnantes vivos, cocinados lograban mitigar Una mañana en que nuestra cacería nos con
la insoportable hambre. ¡ Y claro, para la caza de dujo a un oscuro rincón de la bodega, oímos un
ratones, éramos los mejores, dada nuestra amplia murmullo de voces. ¿Qyién podía ser? Por lo ge
experiencia! neral, nadie se acercaba a aquel lugar a causa de
la humedad y la consiguiente pestilencia. Con
un gesto, le indiqué a mi amigo que nos aproxi
máramos en silencio. Con pánico, reconocimos
la voz familiar y aterradora del Villano. Hablaba
con alguien a quien no podíamos ver.
-Ya estamos llegando al final. Este es el mo
mento de cumplir nuestros planes. Hasta aquí,
vamos bien. Después de todo, no fue nada difícil
deshacernos de esos hombres y ocupar sus pues
tos. Nadie sospecha nada. Solo esos chicos ...
Una voz, que inmediatamente reconocí como
la de Alejo, un desagradable marinero que du
rante todo el viaje había estado evitando el tra
bajo, lo interrumpió:
68
69

