Page 72 - Alonso, un conquistador de diez años
P. 72
nadie lo que saben. 10
Prometimos sin vacilar. Realmente tenía EL NUEVO MUNDO
mos miedo.
Esa misma tarde, escuchamos el alboroto de
una trifulca en cubierta. No nos atrevimos a su
bir porque el capitán nos había advertido que no
lo hiciéramos, pero inmediatamente supimos de
qué se trataba. Villena y Alejo no bajaron a dor PASABAN LOS DÍAS y el mar se mantenía en cal
mir esa noche. El capitán había ganado y por fin ma. Los más optimistas empezaban a desesperar
estaban presos. se y los más incrédulos, a dirigir sus oraciones y
Apenas amaneció fuimos a ver al capitán. Nos súplicas al Creador.
contó cómo habían sorprendido al par de bribo De pronto, ¡por fin!, se sintió soplar una leve
nes en el momento en que se apoderaban de los brisa. Mientras los pasajeros del barco aplaudían
valiosos planos. Acto seguido, agradeció nuestra contentísimos, con gran alegría, di un fuerte
ayuda y nos sentimos muy orgullosos. A modo abrazo a Covadonga y comenzamos a bailar, con
de recompensa, nos dio una moneda de oro a cierta torpeza de mi parte, lo cual provocó una
cada uno. Era nuestra primera moneda y una carcajada general.
verdadera fortuna para nosotros. Sentimos que La brisa no tardó en transformarse en un
ya éramos propietarios de un tesoro. fuerte viento. El barco parecía volar. Estas con
diciones se mantuvieron durante los siguientes
tres días. Era maravilloso comprobar cómo avan
zaba la nave, con sus velas desplegadas, a toda ve
locidad. El capitán iba y venía de su camarote al
timón, mirando a cada momento un aparato lla
mado brújula. Este le permitía mantener el rum
bo y conocer la posición para no errar el camino:
72 73

