Page 78 - Alonso, un conquistador de diez años
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                                                                           COMIENZA  LA  BÚSQUEDA










                                                                           SAN LORENZO ERA un  pequeño  pueblo polvo­
                                                                           riento, desde donde salían las caravanas a través

                                                                           del río Chagres en dirección a Panamá.
                                                                              Apenas  desembarcamos,  el  capitán  entregó
                                                                           al  alguacil de San Lorenzo a Villena y a Alejo.
                                                                           Cuando  eran  llevados  a  prisión,  nos  miraron
                                                                           con furia y nos gritaron: -¡Nos las pagarán, par
                                                                           de mocosos!
                                                                              Mi amigo y yo nos miramos nerviosos, pero

                                                                           nos calmamos al  ver  los  poderosos  grillos que
                                                                           aprisionaban sus manos y pies. ¡Qgé tranquili­
                                                                           dad saber que al fin estarían donde debían, ence­
                                                                           rrados en una cárcel bien segura!
                                                                              En San Lorenzo tuve que despedirme de Co­
                                                                           vadonga, porque su familia continuaba viaje ha­
                                                                           cia un lugar llamado Qgito. Apenas descendimos
                                                                           del barco, ella se acercó y me dijo:
                                                                              -Partiremos  enseguida  hacia  el  sur...  -y





                                                                                                                            79
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