Page 75 - Alonso, un conquistador de diez años
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su aguja siempre señalaba el norte. El piloto nos   viajero, que ha venido a avisarnos que estamos

 contó  que  ese  maravilloso  instrumento  había   llegando a las Indias.
 sido traído de Oriente.   Después  de  esa  explicación,  comenzamos  a
 Un estruendoso grito del vigía nos sobresaltó   saltar junto a los demás, uniéndonos a su alegría.
 a todos. Alzamos la vista y advertimos que seña­  Al día siguiente, la emoción nos hizo levan­
 laba el horizonte con brazo tembloroso a causa   tarnos antes del amanecer. En el silencio  de la
 de la emoción. Las miradas se dirigieron en un   mañana apareció como siempre el sol a nuestras
 instante hacia la dirección que él indicaba. Vi­  espaldas, pero al frente teníamos un espectácu­
 mos un  pájaro blanco muy grande de alas con   lo completamente  diferente. Me sentí estreme­
 borde negro,  que  volaba hacia nosotros. Todos   cer. Ante nuestros ojos surgía una hermosísima
 los miembros del barco, excepto los colonos, mi   visión: la silueta verde de una montaña, que se
 amigo y yo, gritaron eufóricos.   elevaba majestuosa sobre el azul
 Le pregunté a un marinero gordifl�n, que se   del mar.  Era una isla que nos
 encontraba a mi lado:   confirmaba  que  nuestra
 -¿�é pasa?  ¿Por qué tanto  escándalo por  travesía llegaba a su fin.
 un simple pájaro?
 -¡Hijo! ¿Cuándo fue la última vez que viste
 uno?  -me preguntó a su vez.
 -Mmm  ...  ¡No  lo  sé,  hace  mucho!

 -contesté.
 -¡Pues claro!  -continuó-,
 porque las  aves solo vuelan
 cerca  de  la  costa.  Ese
 ....   es un  albatros
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