Page 27 - Alonso, un conquistador de diez años
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UNA BUENA NOTICIA
PoR FIN LLEGAMOS A SEVILLA. Comparada con
mi pequeño pueblo de Extremadura, esa ciudad
era enorme. �edé impresionado al ver sus altas
casas, sus murallas y su castillo que llaman Alcá
zar. Ese era el Alcázar de que me había hablado
el señor cura. Le pedí entonces a Pelayo que me
mostrara la torre de la Giralda.
-El señor cura me contó que la habían cons
truido los moros. ¿Sabías tú? -le pregunté.
-Por supuesto -me contestó Pelayo-. Era
un minarete y desde arriba avisaban la hora en
que todos debían orar. Cuando los reyes recon
quistaron Sevilla, trajeron campanas del norte y
las pusieron en lo alto de la torre.
Justo cuando Pelayo me contaba todo esto, co
menzaron a sonar las campanas anunciando el
mediodía.
-¡Vamos! ¡Deprisa! -me dijo impaciente-.
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