Page 22 - Alonso, un conquistador de diez años
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Hablaban de las últimas noticias recibidas del                  -He oído que muchos de esos seguidores de
             Nuevo Mundo, de las riquezas con que regresa­                   Lutero quieren llegar a América para propagar
             ban las naves desde los territorios de ultramar.                sus doctrinas -dijo otro.
             Del rey Carlos I, a quien algunos le decían Car­                   -¡Eso es imposible! -interrumpió un terce­
             los V. Preguntamos por qué tenía dos nombres y                  ro-. A América solo pueden ir los católicos.
             nos explicaron que además de ser rey de España                     -España  ha  enviado  a  muchos  misioneros
             era el emperador de Alemania y en ese imperio                   para enseñar a los indios. Y  ellos han aprendido
             era el quinto Carlos.                                           las lenguas de los nativos para entenderse mejor ...
                Me llamó mucho la atención lo que contaba                       No pude continuar escuchando su conversa­
             un hombre muy distinto a los otros porque es­                   ción, a pesar de que lo único que yo quería era
             taba  vestido  con  un uniforme militar. Precisa­               saber más cosas de esas lejanas tierras donde se
             mente cuando preguntamos por el nombre del                      encontraba  mi  padre. Pelayo  me  pidió  que  lo
             rey, él dijo:                                                   acompañara a ver los caballos y las mulas que te­
                -Yo lo vi pasar, muy cerca de mí. Iba mon­                   nía que ensillar para proseguir el viaje. Mientras

             tado en su caballo y acababa de lograr la última                hacía su trabajo, uno de los animales le dio un
             tregua en nuestros territorios de Flandes.                     mordisco en la pierna y él exclamó furioso:
                ¡�é  impresionante!  ¡Aquel  hombre  había                     -¡Caray con la bestia! ¡No sé qué hago aquí si
             visto a nuestro rey!                                           lo mío es la mar!
                -Cuéntanos, tú que eres soldado -preguntó                      -¿Conoces el mar? Yo nunca lo he visto y ni
             otro de los hombres-, ¿has luchado contra los                  siquiera imagino cómo será. ¿Has estado alguna
             protestantes en Alemania? Porque, según lo que                 vez en una nave?
             he oído, en la corte están todos muy preocupados                  -¡Ja, ja, ja! ¡Pues claro que sí! Mi padre traba­
             con la división y las luchas religiosas.                       ja en el puerto del río Guadalquivir. Si no fuera
                -Sí, he tenido que luchar contra ellos. Y co­               por él, las embarcaciones se estrellarían contra el
             nocí al propio Lutero, el monje que empezó todo                muelle._Se encarga de recibirlas y amarrarlas.

             este problema de la separación de la Iglesia.                     -¡Es fantástico!  Comprendo que te guste  y


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