Page 17 - Alonso, un conquistador de diez años
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-¡Mire, mire, padre! ¿�é es eso tan enorme   españoles somos los que  estamos conquistando
 sobre el río?  Nunca en mi vida había visto algo   un nuevo mundo?  Tenemos que llevar nuestras
 tan grande.   buenas costumbres a los hombres que lo habitan.
 -Es un puente romano, hijo. Y esas son las  Tenemos que construir y, sobre todo, como ya te
 ruinas de la antigua ciudad de Mérida. Hace va­  dije, tenemos que enseñarles a conocer a Jesús.
 rios siglos, los romanos conquistaron España y   Llegados a la entrada de la ciudad, don Anas­

 nos trajeron su cultura. Muchas de nuestras cos­  tasio se detuvo y me dijo:
 tumbres las hemos heredado de ellos.   -Está bien, Alonso, aquí debo dejarte.
 -¿�é costumbres? -pregunté, curioso.  Sin decir nada, me bajé del burro y le entregué
 -El idioma, por ejemplo. Ellos hablaban la-  las riendas. El sacerdote me dio su bendición y
 tín, el mismo que yo uso  cuando  celebro misa.   un último consejo:
 El castellano que tú hablas ahora proviene del   -Ve a la posada El Toro a ver si encuentras al­
 latín. También nos dejaron muchas construccio­  guna compañía para seguir tu viaje. Allí siempre
 nes, como el acueducto de la ciudad de Segovia.   llega buena gente. Me hubiera gustado ir contigo
 -Y después los moros conquistaron España,  y dejarte allí bien recomendado. Pero se me ha
 ¿no  es  cierto?  -Sin  dejarlo  responder,  conti­  hecho demasiado tarde y debo continuar.
 nué-: Pero ya nos libramos de ellos. Los reyes   Nos despedimos. Mientras se alejaba, tuve re­
 Isabel y Fernando lograron echarlos para siempre.   pentinamente la visión de mi madre junto a la
 -Así  es,  hijo.  Pero  también  heredamos  de  puerta de nuestro hogar. Me di cuenta de que es­
 ellos muchas cosas buenas, y construcciones muy   taba solo.

 hermosas. Ahora que tú conoced.s Sevilla, verás
 el Alcázar y una torre muy alta que se llama la
 Giralda. Todo eso fue construido  por los moros
 -me dijo el señor cura. Se quedó unos minutos
 en silencio, como pensando y volvió a hablar-:
 ¿Te das cuenta, Alonso, de que ahora nosotros los


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