Page 14 - Alonso, un conquistador de diez años
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el  camino. Me  alejé  de  mi  hogar, mientras mi              dicho que hay animales muy raros. El tío de mi
           madre,  tratando  de  disimular  su  tristeza  y  de           amigo Diego fue al Nuevo Mundo. Cuando regre­
           contener sus lágrimas, permanecía inmóvil ante                 só todos se reunían para escucharlo hablar de lo
           la puerta de nuestra casa. Sentí un dolor intenso.             que había visto. Hasta contó que hay unos pája­
           ¡�é difícil me pareció en ese momento cumplir                  ros de todos colores que hablan. ¡�é ganas de ver
           mis propósitos!                                                uno de esos pájaros! -exclamé entusiasmado.
              El cura, don Anastasio, era regordete, simpá­                  -No solo hay animales diferentes. Los frutos
           tico, sencillo y  de  bondadoso semblante. Usaba               son muy distintos a los nuestros  y tan sabrosos
           una vieja ·sotana remendada prolijamente y un                  que parecen miel -me dijo el sacerdote. Y sacu­
           sombrero le cubría la cabeza y su escaso cabello.              diéndose el agua que la llovizna había acumula­
              Montados en nuestros burros y bajo una suave                do en el ala de su sombrero, continuó-: Tam­

           llovizna,  conversamos  durante  todo  el  camino.             bién los hombres que habitan esas tierras tienen
           Pacientemente el buen sacerdote contestó las mil               costumbres muy diferentes.
           preguntas que yo le hacía.                                        -¡Van desnudos y se comen entre ellos!  Di­
              -He pensado mucho en tu viaje -me dijo-.                    cen que no son hombres, que son animales y que
           Será una gran aventura para ti. Deberás ser pru­               no tienen alma.
           dente y tener coraje, pues no será nada fácil.                    -En eso te equivocas, te lo aseguro.  Ellos son
              -Trataré de ser prudente, se lo prometo, pa­                hombres iguales a nosotros. Lo que ocurre es que
           dre. Pero yo estoy seguro de que me va a ir bien.              aún no conocen a Cristo y es nuestro deber lle­
           Lo único que quiero es encontrar lo antes posi­                varles el evangelio.
           ble a mi padre. Dicen que es tan grande el Nuevo                  -¡Ya sé  lo que me  va a decir!  -me antici­

           Mundo. ¿Será tan grande?  ¿�é cree usted?                      pé- ... que  yo  también  tengo  que  enseñarles.
              -Todos dicen que es inmenso y que falta mu­                 ¡Pues claro que lo haré! Les voy a enseñar lo que
           cho por descubrir y explorar.                                  he aprendido con usted.
              -¡Me gustaría estar ya en Sevilla, listo  para                 Cabalgamos durante . .todo e.l día. Al caer la tar­
           partir!  Voy  a conocer tierras  extrañas. Me han              de, divisamos las  uinas d 1� �!1� ü)}-\1�r•·  �
                                                                                              e e'"'  ;.J�'.\t  J,  r,t,vh\RIA
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