Page 19 - Alonso, un conquistador de diez años
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PELAYO
AL LLEGAR A LA POSADA, me detuve a pocos pa
sos de la entrada tratando de averiguar qué ocu
rría dentro. Estaba tan oscuro que no vi nada y
tuve que avanzar a tientas. Como ya era de noche,
me quedé en un rincón del patio, donde me aco
modé lo mejor que pude. Bajo un cielo sin luna,
solo se escuchaban los aullidos de los perros del
pueblo, y los zumbidos de algunos insectos noc
turnos, que parecían intensificados en el oscuro
silencio. Tuve miedo. A ratos conseguía dormir,
pero una y otra vez despertaba sobresaltado por
las pesadillas. Fue la noche más larga de mi vida.
A la mañana siguiente, sin embargo, todo me
pareció mejor. Me levanté y me dediqué a obser
var a la gente que allí se encontraba.
En eso estaba, cuando oí unas carcajadas que
provenían del fondo del patio. Me acerqué a ver
de qué se trataba. Inclinado en el suelo y jugando
con un trompo, se hallaba un niño aproximada-
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