Page 9 - Alonso, un conquistador de diez años
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       ADIÓS A TORREMOCHA











       ERA  UN OSCURO  DÍA  DE  INVIERNO. A través de
       mi  ventana  podía  ver  los  árboles  desnudos  de
       hojas, azotados por  el  viento. Gruesas gotas de
       lluvia golpeaban el tejado de mi pequeña habita­
       ción. Acababa de despertar y me sentía feliz.
          Para mí no era un día cualquiera: era el nueve
       de febrero de 1539 y yo cumplía diez años.
          Salté rápidamente de la cama a pesar del frío
       y, tiritando, me vestí. Al lavarme la cara, me  vi

       reflejado en el agua de la palangana. Realmente
       había cambiado. "¡Pero si casi soy un hombre!"
       pensé, al ver mi rostro. Mis oscuros cabellos caían
       desordenados sobre la frente y casi tapaban mis
       ojos. Mi padre siempre decía que eran tan negros
       que parecían carbón.
          ¡Mi padre! ¿Qyé sería de él?
          Apenas recordaba el momento en que se mar­
       chara de nuestro pueblo de Torremocha, hacía
       cuatro  años, a  las lejanas y  misteriosas  Indias.


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