Page 11 - Alonso, un conquistador de diez años
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Durante  esa larga  ausencia, muchas  veces pre­  espantada-. ¡Te has vuelto loco!
 gunté a mi madre:   -Pero, madre, déjame explicarte ...
 -¿Por qué tuvo que partir? ¿Por qué nos dejó?  -¡Ni una palabra más!  Ya es demasiado para
 Ella, con paciencia, me explicaba una y otra  mí vivir sin noticias de tu padre, sin saber nada
 vez que mi padre había viajado al Nuevo Mundo   de él... ¡y ahora tú! ... ¡Jamás lo permitiría!
 en busca de mejor suerte.   Esperé  que se tranquilizara y  volví a hablar.
 -Alonso -me decía-, tu padre se fue por­  Poco a poco logré que  me escuchara, pero todo
 que la vida aquí, en Torremocha, es muy dura.   era inútil. No podía convencerla.
 Con inviernos tan fríos y veranos tan calurosos   -Alonso, tú tienes solo diez años -decía una
 no podemos tener buenas cosechas, y todos dicen   y otra vez-. No puedes emprender un viaje tan
 que en las Indias no es difícil hacerse rico. Son   largo y peligroso. �izás cuando seas algo mayor ...
 muchos los de aquí, de los pueblos de Extrema­  -¡Pero,  madre,  yo  ya  soy  capaz!  ¿Cuántas
 dura, que han partido a probar fortuna.   noches he pasado solo, cuidando las cabras en el
 Yo  estaba resuelto desde hacía mucho tiem­  campo?  ¿Recuerdas todas las veces que he ido a
 po. Había decidido que cuando cumpliera diez   Montanchez, llevando recados del señor cura?
 años, me marcharía a buscarlo. El momento ha­  -Sí, hijo, pero ... -intervino mi madre.
 bía llegado. Solo me faltaba convencer a mi ma­  -¡Y esa vez que salvé a Paco cuando cayó al

 dre, a quien no había dicho ni una palabra sobre   pozo de la plaza! -continué seguro de la validez
 mis proyectos.   de mis argumentos.
 Ese día me senté junto al fogón, mientras ella,   Conversamos  muchas  horas  y  cuando  todo
 como todas las mañanas, preparaba el desayuno.   parecía perdido le dije:
 Entonces me atreví a hablarle de mis planes.   -Además, he hablado con el señor cura, y me
 -Madre -le dije-, desde que mi padre se  ha dicho que si tú lo permites, mañana  puedo
 fue, lo único que he deseado es ir a encontrarme   viajar con él hasta Mérida. Allí me indicará dón­
 con él.   de buscar a alguien con quien pueda seguir hasta
 -¡Alonso!   -interrumpió,   mirándome   Sevilla para embarcarme hacia las Indias.



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