Page 64 - El médico a palos
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MOLIÈRE                                                             EL MÉDICO A PALOS
              SGANARELLE:                             SGANARELLE:
              -Hay que ver de qué está enferma.       -No os comprendo, en absoluto.
              THIBAUT:
              -Está enferma de hipocresía, señor.     PERRIN:
                                                      -Señor, mi madre está, enferma, y ahí tenéis dos escudos que os
              SGANARELLE:                             traemos para que nos deis remedio.
              -¿De hipocresía?
                                                      SGANARELLE:
              THIBAUT:                                -¡Ah! A vos os entiendo. He aquí un mozo que habla claramente
              -Sí;  es  decir,  que  está  hinchada  por  todas  partes,  y  han   y que se explica como es debido. Decís que vuestra madre está
              dicho  que  es  la  cantidad  de  serosidades  que  tiene  en  el    enferma de hidropesía; que se le ha hinchado todo el cuerpo; que
              cuerpo,  y  que  su  hígado,  su  vientre  o  su  brazo,  como   tiene fiebres y dolores en las piernas y que le dan, a veces, síncopes
              queraís llamarlo, en vez de dar sangre, no produce más que agua.   y convulsiones, es decir, desmayos.
              Hace dos días tiene fiebre cotidiana, con lasitudes y dolores en
              los músculos de las piernas. Oyense en su garganta flemas que   PERRIN:
              van a ahogarla, y, a veces, sufre síncopes y convulsiones tales, que   -¡Ah, sí, señor! Es eso, precisamente.
              nos parece que ha muerto.  Tenemos en el pueblo un boticario,
              con perdón, que le ha dado no sé cuantas cosas; ya me ha costado   SGANARELLE:
              más de una docena de buenos escudos; en lavativas, con vuestro   -He comprendido en seguida vuestras palabras. Tenéis un padre
              permiso;  en  apostemas  que  le  han  largado,  en  inyecciones  de   que no sabe lo que dice. ¿Me pedís ahora un remedio?
              jacinto y en pociones cordiales. Mas todo eso no ha sido, como
              dijo el otro, más que pampringadas. Quería darle cierta droga que   PERRIN:
              se llama vino ametilo; mas tuve miedo francamente de que eso la   -Sí, señor.
              mandase «a patres», y le dije que esos grandes médicos matan a
              no sé cuanta gente con tal invento.     SGANARELLE:
                                                      -¿Un remedio para curarla?
              SGANARELLE  (Tendiendo  de  nuevo  la  mano.):
              -Vamos  al grano,  amigo  mío,  vamos  al grano.  PERRIN:
                                                      -Eso queremos.
              THIBAUT:
              -El hecho  es,  señor,  que  venimos  a  rogaros  que  nos  digáis   SGANARELLE:
              lo  que  debe  hacerse.                 -Tened; aquí va un pedazo de queso, que debéis hacerle tomar.


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