Page 62 - El médico a palos
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MOLIÈRE                                                             EL MÉDICO A PALOS
              SGANARELLE:                             entre los muertos, una honradez y una discreción únicas en el
              -Vamos,  vamos;  nada  de  eso  es  necesario:  basta  con  el   mundo: no se les ve nunca quejarse del médico que los ha matado.
              traje;  yo  no  sé  más  que  vos.
                                                      LEANDRO:
              LEANDRO:                                -Es cierto que los muertos son gentes honradísimas en esa
              -¡Cómo!                                 cuestión.
              SGANARELLE:                             SGANARELLE (Viendo a unos hombres que se dirigen hacia él.):
              -¡Que  el diablo  me  lleve  si entiendo  algo  de  medicina!  Sois  un   -Ahí llegan unas gentes que tienen aspecto de venir a consultarme.
              hombre  honrado  y  quiero  confiarme  a  vos  como  os  habéis   (A LEANDRO.) Id a esperarme junto a la mansión de vuestra
              confiado a mí.                          amada.
              LEANDRO:
              -¡Cómo!  ¿No  sois  realmente...  ?                  ESCENA II
                                                            THIBAUT, PERRIN Y SGANARELLE
              SGANARELLE:
              -No,  os  digo;  me  han  hecho  médico  a  pesar  mío.  No  había
              yo  pensado  nunca  ser  tan  sabio,  y  todos  mis  estudios  no   THIBAUT:
                                                      -Señor, mi hijo Perrin y yo venimos a buscaros.
              han  pasado  de  párvulos.  No  sé  por  qué  se  les  ha  ocurrido
              esa  idea;  mas  cuando  he  visto  que  querían  a  toda  costa
              que  fuera  yo  médico,  me  decidí a  serlo  a  expensas  de   SGANARELLE:
              aquel a quien esto concierne. Sin embargo, no podríais imaginaros   -¿Que hay?
              cómo se ha esparcido el error, y de qué modo les ha dado a todos
              la manía de creerme un hombre docto.  Vienen a buscarme de   THIBAUT:
              todas partes, y si las cosas siguen así, creo que voy a dedicarme   -Su pobre madre, que se llama Petra, está en cama enferma
                                                      hace seis meses.
              toda la vida a la medicina. Encuentro que es el mejor oficio de
              todos; pues lo haga uno mal o lo haga bien, pagan igual. La mala
              tarea no recae nunca sobre nuestras espaldas, y cortamos como   SGANARELLE (Tendiendo la mano como para recibir dinero.):
              queremos la tela sobre la cual trabajamos. Si un zapatero, al hacer   -¿Qué queréis que yo le haga?
              unos  zapatos,  estropea  una  pieza  de  cuero,  tiene  que  pagar  los   THIBAUT:
              vidrios rotos; pero en esto puede uno deteriorar a un  hombre sin
              que cueste nada. El error no es nunca nuestro: siempre tiene la   -Quisiéramos, señor, que nos dieseis cualquier bagatela
                                                      para curarla.
              culpa el que fallece. En fin; lo bueno de esta profesión es que hay,
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