Page 8 - Alonso, un conquistador de diez años
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ADIÓS A TORREMOCHA
ERA UN OSCURO DÍA DE INVIERNO. A través de
mi ventana podía ver los árboles desnudos de
hojas, azotados por el viento. Gruesas gotas de
lluvia golpeaban el tejado de mi pequeña habita
ción. Acababa de despertar y me sentía feliz.
Para mí no era un día cualquiera: era el nueve
de febrero de 1539 y yo cumplía diez años.
Salté rápidamente de la cama a pesar del frío
y, tiritando, me vestí. Al lavarme la cara, me vi
reflejado en el agua de la palangana. Realmente
había cambiado. "¡Pero si casi soy un hombre!"
pensé, al ver mi rostro. Mis oscuros cabellos caían
desordenados sobre la frente y casi tapaban mis
ojos. Mi padre siempre decía que eran tan negros
que parecían carbón.
¡Mi padre! ¿Qyé sería de él?
Apenas recordaba el momento en que se mar
chara de nuestro pueblo de Torremocha, hacía
cuatro años, a las lejanas y misteriosas Indias.
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