Page 94 - Alonso, un conquistador de diez años
P. 94

-Claro  que estaremos  juntos, Alonso,  pero                     Yo lo escuchaba  maravillado. ¡�é felicidad
           no  todavía.  -Y  confundido,  me  preguntó-:                    encontrarme bajo el calor y la protección de mi
           ¿No han recibido mis cartas? Les he escrito tanto.               padre!  Un nuevo mundo, lleno de aventuras, se
              -Padre, solo  recibimos una carta tuya hace                   abría ante mí. Pero ahora, que estaba junto a él,
           ya tres años.                                                    sentí ·que América me pertenecía.
              Me miró sorprendido, y pude ver en sus ojos
           un profundo desconcierto.
              -¿No recibieron ninguna noticia mía?  -Y
           con los ojos lleno� de lágrimas, me tomó la cara
           entre las manos y dijo-: ¿  Y tú has  hecho solo

           este largo  viaje, para venir a  buscarme?  ¡Estoy
           tan orgulloso de ti!
              Calló durante unos segundos y luego me dijo:
              -Cada vez que alguien viajaba a España, yo
           aprovechaba para enviarles mis noticias. En una
           de mis últimas cartas, le contaba a tu madre mis
           planes de quedarme en el Perú, conseguir unas
           tierras y luego mandarlos a buscar. ¡Y ahora lle­
           gas tú! ¡Gracias a Dios! -exclamó, y luego dijo

           lo mismo que me había dicho el capitán de La
           Esperanza-: Sí, gracias a Dios, porque es un ver­
           dadero milagro que en estas extensas tierras nos
           hayamos encontrado. Ahora solo nos falta tu po­
           bre madre, que ha quedado sola en Torremocha,
           pero enviáremos por ella lo antes posible.




           94                                                                                                                95
   89   90   91   92   93   94   95   96   97   98   99