Page 95 - Alonso, un conquistador de diez años
P. 95

-Claro  que estaremos  juntos, Alonso,  pero  Yo lo escuchaba  maravillado. ¡�é felicidad
 no  todavía.  -Y  confundido,  me  preguntó-:   encontrarme bajo el calor y la protección de mi
 ¿No han recibido mis cartas? Les he escrito tanto.   padre!  Un nuevo mundo, lleno de aventuras, se
 -Padre, solo  recibimos una carta tuya hace  abría ante mí. Pero ahora, que estaba junto a él,
 ya tres años.   sentí ·que América me pertenecía.
 Me miró sorprendido, y pude ver en sus ojos
 un profundo desconcierto.
 -¿No recibieron ninguna noticia mía?  -Y
 con los ojos lleno� de lágrimas, me tomó la cara
 entre las manos y dijo-: ¿  Y tú has  hecho solo

 este largo  viaje, para venir a  buscarme?  ¡Estoy
 tan orgulloso de ti!
 Calló durante unos segundos y luego me dijo:
 -Cada vez que alguien viajaba a España, yo
 aprovechaba para enviarles mis noticias. En una
 de mis últimas cartas, le contaba a tu madre mis
 planes de quedarme en el Perú, conseguir unas
 tierras y luego mandarlos a buscar. ¡Y ahora lle­
 gas tú! ¡Gracias a Dios! -exclamó, y luego dijo

 lo mismo que me había dicho el capitán de La
 Esperanza-: Sí, gracias a Dios, porque es un ver­
 dadero milagro que en estas extensas tierras nos
 hayamos encontrado. Ahora solo nos falta tu po­
 bre madre, que ha quedado sola en Torremocha,
 pero enviáremos por ella lo antes posible.




 94                                                       95
   90   91   92   93   94   95   96   97   98   99   100