Page 42 - Alonso, un conquistador de diez años
P. 42

5


                                                                          GRUMETES DE LA ESPERANZA










                                                                          POR  FIN  LLEGÓ  EL  DÍA  de  nuestro  embarque.
                                                                          Llegamos  a  La  Esperanza,  no  como  simples
                                                                          curiosos,  sino  como  orgullosos  miembros  de
                                                                          la tripulación.
                                                                             De día, el barco se veía distinto. Estaba cons­
                                                                          truido totalmente de madera y tenía dos mástiles

                                                                          muy grandes. De  ellos colgaban  enormes velas
                                                                          blancas. En lo alto de cada mástil lucía orgullosa
                                                                          la bandera de Castilla.
                                                                             La embarcación estaba pintada de colores bri­
                                                                          llantes. La popa, donde se encontraba el camaro­
                                                                          te del capitán, tenía una decoración tallada y un
                                                                          gran farol. Este se encendía por las noches para
                                                                          que otros navíos pudieran ver el barco.
                                                                             No puedo olvidar que en medio de toda nues­
                                                                          tra alegría y ansiedad por la aventura que está­

                                                                          bamos a punto de iniciar, nos impresionó el te­
                                                                          rrible olor que sentimos al abordar la nave. Me



                                                                                                                          43
   37   38   39   40   41   42   43   44   45   46   47