Page 38 - El médico a palos
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MOLIÈRE                                                             EL MÉDICO A PALOS
              que otro os reserva. La muerte no siempre tiene los oídos abiertos   LUCAS (Volviendo a golpear sobre el pecho de GERONTE.):
              a los deseos y a las peticiones de los señores herederos; y se le   -Señor, quiero mortificarla un poco y enseñarle el respeto
              ponen  a  uno  largos  los  dientes  cuando  se  espera, para  vivir,  el    que os debe.
              fallecimiento de alguien.
                                                      GERONTE:
              JACQUELINE:                             -Sí. Mas esos gestos no son necesarios.
              -En fin, he oído siempre decir que en el matrimonio, como en
              otras cosas, la dicha prescinde de la riqueza. Los padres y las madres
              tienen la condenada costumbre de preguntar siempre: «¿Cuánto   ESCENA III
              tiene él? ¿Cuánto tiene ella?» Y mi compadre Pedro ha casado a   VALERIO, SGANARELLE, GERONTE, LUCAS
              su hija Simonilla con el gordo Tomás porque tenía una fanega de   y JACQUELINE
              viña más que el joven Robin, al que consagraba ella su querer; y
              ved  a  la  pobre  criatura  que  se  ha  quedado  amarilla  como  un   VALERIO:
              membrillo y que no ha medrado desde ese día. Es un buen ejemplo   -Señor, preparaos.  Aquí entra nuestro médico.
              para vos, señor. Sólo importa el gusto de una en este mundo; y yo
              preferiría dar a mi hija a un buen marido que le fuese agradable a   GERONTE (A SGANARELLE.):
              todas las riquezas de la comarca.       Señor, estoy encantado de veros en mi casa; tenemos gran
                                                      necesidad de vos.
              GERONTE:                                SGANARELLE  (Vestido de médico, con un sombrero de los
              -¡Pardiez,  mi señora  la  nodriza,  cómo  parláis!  Callaos,  os  lo   más  puntiagudos.):
              ruego;  os  preocupáis  demasiado  y  revolvéis  vuestra  leche.
                                                      -Hipócrates dice... que nos cubramos los dos.
              LUCAS  (Golpeando  a  cada  frase  que  pronuncia  sobre  el  pecho  de   GERONTE:
              GERONTE.):                              -¿Dice eso Hipócrates?
              -¡Voto  al chápiro!  Calla;  eres  una  impertinente.  Al señor  no
              le  interesan  tus  discursos,  y  ya  sabe  él lo  que  tiene  que  hacer.   SGANARELLE:
              Ocúpate en dar la teta a tu rorro, sin echártelas tanto de discutidora.   -Sí.
              El señor es el padre de su hija, y es bueno y cuerdo para ver lo que
              ella necesita.                          GERONTE:
                                                      -¿En qué capítulo, por favor?
              GERONTE:
              -Poco  a  poco.  ¡Oh!  Poco  a  poco.   SGANARELLE:
                                                      -En su capítulo... de los sombreros.

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